Hidrovía Amazónica: Ocho vacíos técnicos en su EIA-d

El proyecto Hidrovía Amazónica es uno de los proyectos con mayor área de influencia en el Perú. Su extensión recorre 2,687 kilómetros de los ríos amazónicos Marañón, Huallaga, Ucayali y Amazonas. Su objetivo es mejorar la navegabilidad en estos ríos durante los 365 días del año; por tanto, plantea el dragado de los ríos como principal mecanismo de adaptación del canal de navegación, entre otras medidas. 

Actualmente, el Estudio de Impacto Ambiental detallado (EIA-d) de este proyecto se encuentra en evaluación por parte del Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace). Como entidad científica y por la experiencia desarrollada en ríos amazónicos, el Centro de Investigación y Tecnología del Agua (CITA) observó la parte correspondiente al medio físico del EIA-d e identificó ocho puntos técnicos críticos que se plantean de manera deficiente en dicho estudio. 

 

1. El área de estudio no es integral ni considera las dinámicas morfológicas 

 

 

El EIA-d se enfoca solamente en los puntos de dragado como espacios separados y sin conexión, perdiendo un panorama real del comportamiento del del río. Considerar 200 mil hectáreas como área de estudio son insuficientes, pues esta debe estar relacionada a las condiciones planimétricas y altimétricas de un río: el límite lateral y el límite longitudinal, cuyos cambios y fenómenos (corte de meandro, migración) deben ser comprendidos para poder realizar un análisis integral. 

Además, el establecimiento de las áreas de estudio no ha analizado la dinámica del río considerando los paleocauces, ni el aporte de los ríos tributarios. La dinámica local de los ríos obedece no solo a la morfología local, sino también a patrones morfológicos aguas arriba y abajo, mostrando una conectividad longitudinal y transversal. Especial atención requieren los meandros de Santa Cruz y Progreso a lo largo del río Huallaga, en los cuales se observa que están en proceso de corte; por ende, se desencadenará un proceso erosivo aguas arriba de los mismos y los malos pasos podrán verse afectados naturalmente. Todo este entendimiento morfológico integral de los ríos está ausente en el EIA-d.

 

2. El periodo de análisis de las modelaciones no considera el escenario crítico  

 

 

De acuerdo al hidrograma histórico de los ríos que comprende la hidrovía, durante los meses de agosto a noviembre se registran los menores niveles de agua, existiendo en este tiempo mayor probabilidad de darse malos pasos. Como se indican en los objetivos del proyecto, se busca asegurar la condiciones de navegabilidad los 365 días del año, por lo cual es fundamental conocer los efectos del dragado que podrían desarrollarse durante época de vaciante. Sin embargo, no se han realizado modelaciones durante esta temporada. Al no modelarse para estas condiciones críticas, no se cuenta con información de análisis hidrodinámico, erosiones laterales y dispersión de forma apropiada.

Por lo explicado anteriormente, existe incertidumbre sobre la determinación de la periodicidad y la necesidad de una intervención de dragado anual. Si es que no se fundamenta la intervención por la predicción del transporte de sedimentos de fondo, se corre el riesgo de dragar en un momento en que no se cumpla la condición de servicio.

 

3. No se ha medido el transporte de sedimentos de fondo

 

 

El transporte de sedimentos de un río se clasifica en carga de lavado, suspensión y fondo. En el EIA-d, se ha tomado como referencia estudios de sedimentos en ríos amazónicos donde las mediciones se centraron en la carga de lavado y parte del sedimento en suspensión de fondo. Esta concentración presenta un comportamiento cíclico, que no obedece, necesariamente, al caudal sólido de ríos amazónicos. Asimismo, solo se ha estimado el transporte de fondo, mas no se ha cuantificado en base a mediciones de campo ni se han caracterizado los sedimentos adecuadamente. De igual forma, no se han caracterizado las dunas de fondo, lugar donde se realizará el dragado. 

El dragado es la principal actividad del proyecto, por lo cual, el estudio de sedimentos requiere de una profundización en el transporte de sedimentos de fondo. Existe una gran diferencia entre las fórmulas teóricas y las mediciones de campo, demostrándose que es necesario tener una metodología que permita entender el transporte de sedimentos. No se puede evaluar el efecto del dragado, ni definir la operación de mantenimiento del canal sin haber entendido la dinámica de los sedimentos de fondo del río.

 

4. No se ha aplicado adecuadamente la normativa del CONAMA con relación al número de puntos de muestreo de sedimentos fluviales

De acuerdo a la resolución N°454 del CONAMA, en su anexo se indica que para el muestreo en cursos de agua dulce (tales como ríos e hidrovías), las muestras deberán ser recogidas a una distancia máxima de 500 metros entre sí en los tramos a ser dragados, medidos en sentido longitudinal, independientemente del volumen a ser dragado. 

En los TDR se define que se tome como referencia al CONAMA para el análisis de calidad de sedimento fluvial. No obstante, esta metodología no ha sido tomada adecuadamente siendo limitados los puntos de muestreo, lo cual dificulta el control y monitoreo al no definir una línea base según la metodología sugerida. Por ejemplo, en el río Huallaga se han considerado 34 puntos de muestreo; sin embargo, según la metodología definida por el CONAMA, deberían haberse muestreado 66 puntos.

 

 

5. Las áreas de vertimiento han sido identificadas sin evaluar las velocidades secundarias del flujo

Según el EIA-d, las zonas de vertimiento del material dragado han sido elegidas por ser áreas que no tendrán conexión con el canal de navegación. Sin embargo, esta premisa es incorrecta pues no se han considerado los efectos de las velocidades secundarias del flujo, propias del comportamiento dinámico de los ríos. Las áreas de vertimiento han sido identificadas sin evaluar estas velocidades secundarias. Las velocidades secundarias se definen como las componentes verticales y transversales del vector velocidad en una sección de río.

6. El análisis de erosión lateral no es representativo para la realidad de la Amazonía

Los ríos migran por dos procesos: erosión fluvial y procesos geotécnicos. En el EIA-d, solo se considera la erosión fluvial como un único proceso. A partir de observaciones de campo, se evidencia que cuando hay cambios importantes en el nivel del agua (transición de creciente a vaciante) se producen deslizamientos del material de la margen por procesos geotécnicos (falla plana, cantilever, rotacional) produciéndose cambios importantes en las márgenes e incrementando las tasas de migración de los ríos.

Asimismo, la evaluación de erosión lateral presentada en el EIA-d no contempla los diferentes estratos de suelos en las márgenes, lo cual proporciona diferentes tasas de erodibilidad de las mismas. Es decir, no se caracterizó la distribución y composición de los suelos a lo largo de las márgenes de los ríos. (Ref. Motta et al 2012, 2015, 2016). Los modelos hidrodinámicos bidimensionales solo calculan los esfuerzos de corte en el fondo del río, mas no el esfuerzo de corte en las márgenes, por tanto se debió asumir alguna relación teórica o empírica para su correlación entre ambos esfuerzos de corte.

 

7. No se ha contemplado la conectividad del canal principal de los ríos con las zonas inundables de la Reserva Nacional Pacaya Samiria

Los ríos Ucayali y Marañón mantienen la productividad y biodiversidad de la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Tomando en cuenta esta consideración, no se han evaluado las repercusiones que ocasionarían los cambios de nivel de estos ríos en el mantenimiento y funcionalidad de áreas de gran importancia para la región Loreto. La topografía de la llanura amazónica tiene pendientes muy bajas lo cual variaciones de 5 a 10 cm del nivel del agua pueden dejar desconectados cuerpos de agua. 

Es importante incluir dentro de la Estrategia de Manejo Ambiental del EIA-d el monitoreo de los niveles de agua en zonas importantes como la Reserva Nacional Pacaya Samiria, de manera que se puedan evaluar los efectos de estos cambios de nivel.

 

8. No se han previsto futuros malos pasos

En ninguna parte del EIA-d se manifiesta que existe una posibilidad de presentarse otros malos pasos, solo se recalca que los ríos son dinámicos. Asimismo, no se ha realizado el ejercicio de prever dónde podrían ubicarse futuros malos pasos, junto con su persistencia en el tiempo en función de los niveles de los ríos.

Un EIA-d requiere evaluar los posibles impactos de un proyecto. Sin embargo, no se han proyectado y evaluado la fluviomorfología y transporte de sedimentos de todos los tramos de la propuesta hidrovía. Al tener un enfoque puntual en los malos pasos citados en el TDR, se deja de analizar la condición actual del río, por lo cual es ineficaz e ineficiente el estudio, dado que no permite alertar de la aparición de futuros malos pasos y su potencial repercusión. No se ha mostrado un entendimiento de los ríos amazónicos, sino un sesgo contractual ceñido exclusivamente a los TDR, sin aprovechar el estudio de brindar futuros impactos en otras zonas.